miércoles, 10 de julio de 2013

Análisis reflexivo sobre la película “El Sicario”.

Análisis reflexivo sobre la película “El Sicario”.



Inicialmente debo expresar que la película revela la gran violencia que se vive diariamente en las zonas más pobres y marginadas, de los estratos sociales más bajos, es decir, los barrios de Caracas, en los cuales no solo los hombres consumen sustancias estupefacientes, sino que aunado a esto los jóvenes y aun niños caen en este tipo de abusos, consumiendo drogas, cometiendo crímenes y toda clase de abusos sexuales.

Considero que la historia de Jairo manifiesta el cansancio que tienen muchos jóvenes de la pobreza y gran miseria que viven y que su situación no cambia, y que una salida muy fácil es entrar en el vandalismo incluso el sicariato, su obstinación es tal que prefieren incluso morir que seguir sucumbidos en esa vida de miseria.

Es vital que destaque que, el ocio que muchas veces es la compañía de los niños y jóvenes los ayuda a vivir en un entorno hostil, en relación a su condición marginal dado a que su gran pobreza los incita a participar en escenarios delictivos de los cuales generalmente no pueden salir, ya que como por todos es sabido gran cantidad de jóvenes incluso niños mueren hoy en día a manos de la violencia, matando y siendo muertos por ella.

Por su parte, los malos ejemplos familiares forman parte fundamental de las condiciones éticas, culturales y morales de los hombres del mañana, (que hoy son niños y niñas), cuando la hostilidad, violencia y pobreza son constantes de la vida del entorno familiar los resultados generalmente son hombres y mujeres llenos de vicios y malos hábitos en diversos sentidos, puesto a que estos malos ejemplos crecen con ellos incluso marcan sus vidas para siempre, un ejemplo de los tantos que puedo citar es el niño que ve como su padre golpea a su madre, cómo será su conducta cuando crezca.

En el contexto cultural, quiero referir que la película fue efectuada en 1994, antes de la llegada de la Revolución Bolivariana, donde la gran violencia de los barrios caraqueños era exorbitante, hoy en 2013, a 14 de revolución no afirmo que se ha superado ese flagelo, pero sí creo firmemente que se ha disminuido el grado de gravedad, dado a que se han implementado grandes estrategias en cuanto a educación y recreación se refiere, evitando que un gran número de niños y niñas sean víctimas del ocio, lo cual produce resultados negativos en sus vidas, propiciando un entorno en dónde los prototipos no dominen sus pensamientos, tendencias e incluso gustos de los niños, niñas y adolescentes, invitándolos a pensar y a ser dueños de sus propios destinos.

De tal manera, también afirmo, que los grandes cambios culturales no se dan de la noche a la mañana, ni en un año ni en dos, sino que en ocasiones toma una generación, para que el impacto profundo de tal revolución logre manifestarse, por estas y otras razones históricas aún persiste cierto grado de violencia en las zonas marginales no solo de Caracas, sino del país entero, me atrevo a decir, que la gran miseria y pobreza que inunda a muchas personas en el mundo entero, es una tentación muy grande para caer en estas situaciones mostradas en la película, en la cual es más fácil matar por dinero e incluso morir antes que escoger un camino recto que no tenga como destino un triste final.


Finalmente, considero que la película tiene la intención de una vez más reiterar el común denominador que tienen todas las personas que se sumergen en esta vida mostrada (llena de violencia, abuso sexual de todo tipo, drogas, entre otros) y trágico final, clásica muerte a temprana edad, y como critica debo expresar que siempre los finales coinciden reiteradamente, considero que si es posible con la ayuda de Dios primeramente y por otra parte la mezcla de un conjunto de elementos que componen el entorno de los niños y jóvenes de hoy en día (Familia, Educación, Recreación, Rehabilitación,) si es posible no solo evitar vivir esas condiciones de vida, sino que también se puede salir de ellas y no morir en el intento.

realizado por: jorge hernandez

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